quedioslotengaenconserva http://quedioslotengaenconserva.lacoctelera.net es-es Medio Ambiente /imag/ed/mujer65x65.png quedioslotengaenconserva http://quedioslotengaenconserva.lacoctelera.net the-shaker v0.1. More on http://www.the-shaker.com Crecían las mandrágoras y morían las margaritas http://quedioslotengaenconserva.lacoctelera.net/post/2007/02/23/crecian-mandragoras-y-morian-margaritas 2007-02-23T23:12:49+00:00 En el bosque descubrí las drogas. Mi primer contacto con este tipo de sustancias ocurrió el día de mi decimosegundo cumpleaños. Para celebrar el milagro de estar vivo, decidí tomarme la mañana libre y, en lugar de exponerme a las agresiones de la gente, me recluí en el tronco de árbol que me servía de guarida y allí, de forma totalmente fortuita, probé unas setas que habían crecido en la corteza. Las sensaciones se fueron sucediendo con tanta rapidez que, de repente, y sin saber cómo, me vi a mí mismo flotando entre las flores, desnudo como un pájaro y feliz como jamás lo había sido. Gracias a esa experiencia mi vida cambió porque me enfrentaba al mundo, cada mañana, con fuerzas renovadas. Nada me podía hacer sufrir. Todo a mi alrededor era perfecto hasta que pasaba el efecto de los hongos. Entonces, el cielo volvía a caer sobre mí como una losa infinita que me aplastaba y me hacía sentir, otra vez, igual que una cucaracha bajo una suela de zapato. Me convertí en un 'yonqui' y, en pocos meses, se me cayeron los dientes, me aumentaron las ojeras y se me cayó el pelo. Mi imagen era penosa. Unas gafas de carnaval para una cara que asustaba a las ratas. Me hice más introvertido y empecé a masturbarme rodeado de mofetas y ardillas rojas. Yo no podía verlas, pero creo que todos los animales del bosque se aliviaban a mi lado. A mi paso, crecían las mandrágoras y morían las margaritas. Me sentía como una epidemia que lo arrasaba todo y una noche traté de suicidarme tirándome desde la copa de un ciprés. Me arrojé seis veces seguidas, pero tuve tan mala suerte que sólo se me reventaron las almorranas. Sufrí muchísimos dolores desde aquel momento. El culo me sangraba como sangran los borregos recién degollados y, para calmar ese dolor, me introduje unas setas por el recto. Llegaron tan adentro que noté cómo empujaban a la altura del ombligo. No funcionó. Después probé con hormigas de diente curvo, una rara especie que yo mismo descubrí entre las piedras. Dejaba que los insectos me mordieran el esfínter hasta que se me infectó y caí medio muerto junto al río. Lo que ocurrió a partir de ese momento es difícil de contar.

]]>
http://quedioslotengaenconserva.lacoctelera.net/post/2007/02/23/crecian-mandragoras-y-morian-margaritas#comentarios
Los caminos de la desgracia son insondables http://quedioslotengaenconserva.lacoctelera.net/post/2007/02/20/los-caminos-la-desgracia-son-insondables 2007-02-20T19:58:05+00:00 Con mis primeras mil pesetas me compré unas gafas de sol, para que mis ojos muertos no provocaran arcadas a la gente. El problema, lo supe años después, es que quien me vendió esas gafas me engañó al decirme que eran de sol. Pagué mil pesetas por unas gafas de carnaval con dos ojos saltones y extrábicos dibujados en las lentes. ¡Qué más podía pasarme! Tardé muchos meses en volver a reunir cierta cantidad porque, aunque el negocio iba viento en popa y mi nombre era conocido ya por todos los vecinos de la comarca, los maleantes me robaban continuamente y me daban palizas tan grandes que me dejaban en el dique seco durante semanas enteras. Lo peor era conseguir comida. En ninguna tienda me atendían y, tuve tan mala suerte, que los árboles que me rodeaban sólo daban por fruto flores. Me alimenté de flores mucho tiempo y, si bien mi aliento era agradable,mi estómago fue sufriendo las consecuencias de tan insuficiente dieta. Tuve todo tipo de enfermedades en aquella época y toqué fondo cuando los ganglios de las ingles y las axilas se me inflamaron tanto que andaba con las piernas abiertas y los brazos levantados. Parecía un zombie y, con el paso del tiempo, creo que lo era. Vagaba por los senderos de la desgracia con tantafacilidad que hasta la muerte se apiedó de mí y, por asco o pena, me dejó seguir sufriendo.

]]>
http://quedioslotengaenconserva.lacoctelera.net/post/2007/02/20/los-caminos-la-desgracia-son-insondables#comentarios
Una piedra en el camino http://quedioslotengaenconserva.lacoctelera.net/post/2007/02/20/una-piedra-el-camino 2007-02-20T19:44:29+00:00 Después de dos años, tres meses y veinte días en aquel hospital, mi familia adoptiva ya me había olvidado. Lo supe porque apenas unas semanas después de que me ingresaran, dejaron de visitarme. Así que, cuando conseguí llegar a la casa del guardia civil, guiándome por los excrementos que dejaban por la carretera los burros de los pueblos cercanos, comprobé con tristeza cómo no quisieron abrirme la puerta. Uno de mis hermanastros, incluso, vació una escupidera desde la ventana más alta de la casa y todo el orín cayó sobre mí. Lo peor fue que parte del líquido entró por mi garganta, a través de la cánula que cerraba mi traquea, y me produjo una abrasión en los tejidos internos que no llegó nunca a curarse. Tenía que dar un nuevo rumbo a mi vida y decidí echarme a los caminos para buscar fortuna y ganarme la vida como mejor sabía, soportando los crueles ataques de la gente. Sólo tardé unos instantes en tomar la decisión de instalarme en una carretera secundaria con un cartel que decía: "puedes desahogarte conmigo por dos duros". Al principio, ese mensaje no se entendió correctamente y, en un par de ocasiones, algún viajante trató de sobrepasarse llenándome la boca de genitales. Fue duro, la verdad, hasta que me di cuenta de que tenía que cambiar mi anuncio por el de: "puedes putearme, sin taparme los agujeros, por dos duros". La cosa fue a mejor. Unos me tiraban piedras, otros le quitaban las púas a los chumbos restregándolos contra mi cuello, otros probaban su puntería con mojones humanos petrificados y otros me llenaban la piel de heces hasta que las moscas me cubrían el cuerpo. Reuní un capital.

]]>
http://quedioslotengaenconserva.lacoctelera.net/post/2007/02/20/una-piedra-el-camino#comentarios
La señora de las moscas http://quedioslotengaenconserva.lacoctelera.net/post/2007/02/09/la-senora-las-moscas 2007-02-09T23:26:30+00:00 En el hospital lo pasé muy bien. Como no había camas en la planta infantil, me buscaron sitio en la de los viejos y allí estreché lazos con una viejecita de Pontevedra a la que se le gangrenaron los labios vaginales. La pobre sufrió mucho, porque en aquellos tiempos moscas y enfermos compartían habitación. Así que la mujer tenía su entrepierna como un panal de abejas, pero con menos miel. Sin embargo, eso no le importaba a Faustino, un señor mayor de Cuenca que tenía especial predilección por la anciana. El hombre, al que le practicaron una traqueotomía después de tragarse su propia dentadura, la perseguía día y noche con la intención de intimar un poco, pero ella le daba largas. Una y otra vez corría despavorida por el pasillo, y las moscas detrás. De vez en cuando, se dejaba querer en el jardín del hospital, pero los muchos camaleones que habitaban allí desenroscaban sus lenguas para comerse los insectos que arrastraba la vieja y, la verdad, eso les cortaba un poco el rollo. Un día, el viejo murió de sobredosis en los brazos de la anciana y ésta, que se había quedado con un resquemor, decidió darle satisfacción post mortem y le hizo un trabajito fino que aplaudieron hasta las moscas. Fue entonces cuando me di cuenta de que yo también quería experimentar esas sensaciones, y me practiqué mi propia traqueotomía. Estuve a punto de morir. Otra vez.

]]>
http://quedioslotengaenconserva.lacoctelera.net/post/2007/02/09/la-senora-las-moscas#comentarios
Bienvenido al infierno http://quedioslotengaenconserva.lacoctelera.net/post/2007/01/27/bienvenido-al-infierno 2007-01-27T23:49:36+00:00 Cuando llegué a casa del guardia civil comprobé con satisfacción que mis días de soledad en aquel viejo cuartelillo iban a pasar a la historia. Siete hermanastros me esperaban en la puerta de la casa para darme la bienvenida. Eso creía yo. Hicieron un corrillo y me molieron a pellizcos en el costado. Uno de ellos me perforó el hígado con un plastidecor y mi color de cara empezó a cambiar. No llegué al salón de la casa cuando me llevaron a urgencias. Cómo el coche de mi nuevo padre aún no había pasado la ITV me subieron a la cesta de una bicicleta. Recorrimos 42 kilómetros hasta el hospital más cercano. La verdad es que cuando llegué quería morirme. Había estado arrastrándo los dedos de los pies por toda la carretera y no me quedaban más que unos milímetros de uñas, suficiente para que se me clavaran en mi propia carne. Yo intenté quejarme durante el viaje pero nadie me hizo caso. Todos seguían pegandome, y uno de mis hermanastro llegó, incluso, a abrirme los párpados para echarme limón exprimido.

]]>
http://quedioslotengaenconserva.lacoctelera.net/post/2007/01/27/bienvenido-al-infierno#comentarios
Adiós Parpucho, adiós http://quedioslotengaenconserva.lacoctelera.net/post/2007/01/27/adios-parpucho-adios 2007-01-27T23:21:09+00:00 Los días en el cuartelillo transcurrían lentamente. Parpucho me lamía un pie, yo le quitaba garrapatas y viceversa. Sin embargo, la mala suerte volvíó a ensañarse conmigo. Un día, el perro volvía del mercado con un pellejo de pollo y un desaprensivo se saltó el semáforo y le aplastó las dos patas delanteras. Parpucho llegó revolcándose hasta el cuartelillo, girando como una salchicha en una barbacoa desnivelada. Cuando llegó ante mí, aún con el pellejo de pollo entre los dientes, me miró como queriéndome decir que le había pasado algo, pero yo no sabía qué. Los días siguientes lo noté como ausente y un cierto olor a podrido me hizo sospechar que su salud estaba empeorando. Me dí cuenta de que había muerto 47 días después, cuando el viento hizo sonar los huesos de su esqueleto. Para salvarme de la depresión, el guardia civil decidió llevarme a su casa y la cosa no hizo más que empeorar.

]]>
http://quedioslotengaenconserva.lacoctelera.net/post/2007/01/27/adios-parpucho-adios#comentarios
Qué mala pata http://quedioslotengaenconserva.lacoctelera.net/post/2007/01/25/escupir-pa-rriba 2007-01-25T20:21:41+00:00 Y es que la verdad que mis primeros años no fueron muy buenos. Cuando se quemó el convento y murieron todos mis amigos, menos una monja transexual que se llamaba "Milagritos", partimos rumbo a América en busca de fortuna. Ni siquiera salimos del pueblo. A Milagritos la detuvieron en la carretera recabando fondos para nuestro viaje. Fue a insinuarse al único Guardia Civil al que no le iban las cosas raras. Me quedé solo. Peor. Me adoptó el Guardia Civil y me preparó un cuarto en el patio del cuartelillo. Allí compartía huesos con un mastín sin patas y juntos nos arrastrábamos para saber quién llegaba antes a la puerta. Se convirtió en mi lazarillo. Pero al poco tiempo descubrimos que él también era ciego. Le puse por nombre "Parpucho".

]]>
http://quedioslotengaenconserva.lacoctelera.net/post/2007/01/25/escupir-pa-rriba#comentarios
Nacer con mal pie http://quedioslotengaenconserva.lacoctelera.net/post/2007/01/25/nacer-con-mal-pie 2007-01-25T20:08:07+00:00 Mi madre murió cuando me dió a luz y como mi padre le había dejado años atrás, se hicieron cargo de mi las monjas del buen martirio. Me bautizaron con el nombre de Calvario y como perdí la visión tras caer de la cuna, todos mis amigos me llamaban "el cegato". Cuando cumplí siete años, me regalaron mi primer "mortadelo y filemón en braille", pero tenía tan poca sensibilidad en los dedos de las manos que tenía que leerlo con los pies. Hasta que no descubrí que primero tenía que quitarme los calcetines, la verdad es que no me enteraba de nada, pero para que mis compañeros no se dieran cuenta yo me reía sólo día y noche. Una mañana, para gastarme una broma, los chicos con los que compartía cuarto cambiaron el tebeo por una lija del siete.

]]>
http://quedioslotengaenconserva.lacoctelera.net/post/2007/01/25/nacer-con-mal-pie#comentarios