Qué mala pata
Y es que la verdad que mis primeros años no fueron muy buenos. Cuando se quemó el convento y murieron todos mis amigos, menos una monja transexual que se llamaba "Milagritos", partimos rumbo a América en busca de fortuna. Ni siquiera salimos del pueblo. A Milagritos la detuvieron en la carretera recabando fondos para nuestro viaje. Fue a insinuarse al único Guardia Civil al que no le iban las cosas raras. Me quedé solo. Peor. Me adoptó el Guardia Civil y me preparó un cuarto en el patio del cuartelillo. Allí compartía huesos con un mastín sin patas y juntos nos arrastrábamos para saber quién llegaba antes a la puerta. Se convirtió en mi lazarillo. Pero al poco tiempo descubrimos que él también era ciego. Le puse por nombre "Parpucho".


SOR_PRESA dijo
No me extraña que milagritos se fijase en alguien del ''cuerpo'' xd. es que tienen un queseyo y un noseque que para que contar, claro que.... que tendremos las monjas que tanto nos gusta el ''cuerpo''
20 Marzo 2007 | 11:58 AM