Bienvenido al infierno
Cuando llegué a casa del guardia civil comprobé con satisfacción que mis días de soledad en aquel viejo cuartelillo iban a pasar a la historia. Siete hermanastros me esperaban en la puerta de la casa para darme la bienvenida. Eso creía yo. Hicieron un corrillo y me molieron a pellizcos en el costado. Uno de ellos me perforó el hígado con un plastidecor y mi color de cara empezó a cambiar. No llegué al salón de la casa cuando me llevaron a urgencias. Cómo el coche de mi nuevo padre aún no había pasado la ITV me subieron a la cesta de una bicicleta. Recorrimos 42 kilómetros hasta el hospital más cercano. La verdad es que cuando llegué quería morirme. Había estado arrastrándo los dedos de los pies por toda la carretera y no me quedaban más que unos milímetros de uñas, suficiente para que se me clavaran en mi propia carne. Yo intenté quejarme durante el viaje pero nadie me hizo caso. Todos seguían pegandome, y uno de mis hermanastro llegó, incluso, a abrirme los párpados para echarme limón exprimido.

Cucho Capilla dijo
Me alegra saber que os gusta el cartel del corto. Yo estoy muy enganchado con la historia del pequeño Calvario, cuentan en los foros en los que me he movido que el niño arrasa e incluso da Yuyu, aunque en mi caso le he cogido mucho cariño, porque todos tenemos un Calvario dentro y un perrito Parpucho.
Ánimo y seguid con esta historia....a mi me crea adicción espero q el resto de blogeros se animen a leerla.
PD: La Carta va viento en popa
Saludos señores.
29 Enero 2007 | 07:32 PM