Los caminos de la desgracia son insondables
Con mis primeras mil pesetas me compré unas gafas de sol, para que mis ojos muertos no provocaran arcadas a la gente. El problema, lo supe años después, es que quien me vendió esas gafas me engañó al decirme que eran de sol. Pagué mil pesetas por unas gafas de carnaval con dos ojos saltones y extrábicos dibujados en las lentes. ¡Qué más podía pasarme! Tardé muchos meses en volver a reunir cierta cantidad porque, aunque el negocio iba viento en popa y mi nombre era conocido ya por todos los vecinos de la comarca, los maleantes me robaban continuamente y me daban palizas tan grandes que me dejaban en el dique seco durante semanas enteras. Lo peor era conseguir comida. En ninguna tienda me atendían y, tuve tan mala suerte, que los árboles que me rodeaban sólo daban por fruto flores. Me alimenté de flores mucho tiempo y, si bien mi aliento era agradable,mi estómago fue sufriendo las consecuencias de tan insuficiente dieta. Tuve todo tipo de enfermedades en aquella época y toqué fondo cuando los ganglios de las ingles y las axilas se me inflamaron tanto que andaba con las piernas abiertas y los brazos levantados. Parecía un zombie y, con el paso del tiempo, creo que lo era. Vagaba por los senderos de la desgracia con tantafacilidad que hasta la muerte se apiedó de mí y, por asco o pena, me dejó seguir sufriendo.


Marujita Robinson dijo
Pobrín, para cuándo un post feliz para Calvario...
22 Febrero 2007 | 03:02 PM